| Nuestra piel cambia en el trancurso de nuestra vida, sufriendo muchos cambios fisiológicos. La piel normal es la que tienen los niños, luciendo tersa y sana. Presenta un equilibrio en sus secreciones glandulares.
Precisamente este equilibrio se rompe al llegar la pubertad, por la presencia de las hormonas que se liberan en nuestro cuerpo. Es en esta etapa de la vida sonde debemos prevenir y evitar en la medida de lo posible la aparición del acné y de la seborrea.
Otro cambio que sufre nuestra piel hasta llegar a la edad adulta e incluso en esta etapa son los factores medioambientales como el sol, la contaminación, el tabaco...
Así no es de extrañar que su piel haya sufrido cambios provocados por los rayos ultravioletas, así como por el envejecimiento fisiológico que habrá llevado a la aparición de manchas y arrugas en su piel |